Zaragoza 2016, Capital Europea ¿de qué cultura?


Zaragoza, “como tantas otras ciudades han hecho y seguirán haciendo, programar, articular y consolidar una serie de contenidos culturales no simplemente atiende a la responsabilidad social de los que gobiernan en un momento dado.

Sobre todas las iniciativas culturales que se realizan durante el año y que tienen partidas económicas ajustadas sobrevuela constantemente la incertidumbre de su continuidad, lo que merma sustancialmente su calidad y la posibilidad de posicionar a Zaragoza como ciudad con un contenido cultural a la altura de lo que las autoridades se empeñan en conseguir con el ladrillo y proyectos o hitos magnánimos.

Proyectos […] como Trayectos, En La Frontera, Con La Voz y La Palabra, Electro, Zaragoza Ciudad Hip Hop Festival, Cine Francia, Asalto, Fatal Falafest y tantos otros; han desaparecido o van camino de ello mientras parece ser que nuestro ayuntamiento, con su área de Cultura a la cabeza, prefiere parchear un angosto y desolado camino en vez de construir la gran autopista que vertebrara nuestro tejido cultural.

Es necesario incidir además en el desolador apoyo a la iniciativa creativa, a la producción implícita en la misma y a su posterior difusión expositiva. Teatro, danza, diseño, pintura, moda, música, literatura, imagen… actividades todas presentes en Zaragoza y que hablan de la riqueza multidisciplinar de la ciudad carecen de espacios públicos donde desarrollarse e interactuar y consolidarse dentro de la ciudad. ”

“La organización de saraos como este, o como la nefasta Expo 2008 que vació las arcas municipales y generó una deuda multimillonaria, se decide desde un despacho y se ratifica desde un poder político que a nadie consulta, que prescinde de toda interpretación social en función de satisfacer el propio ego y, por lo visto, se arroga incluso decidir sobre los gustos de la gente.

Pero, eso sí, hay quien gana mucho con toda esta colección de macroeventos vacuos. Ganan por ejemplo los contratistas, grandes constructoras, que buscan alternativas a la crisis del ladrillo mediante la obra pública de edificios, a menudo  estrambóticos e inútiles.

También salen ganando las empresas de subcontratas que hacen de mediadores para generar empleos precarios de limpieza, mantenimiento, conserjería o seguridad. Es curioso comprobar que muchas de estas empresas también pertenecen a constructoras como Ferrovial, Valoriza o Acciona.”

“Si lo que nos trae 2016 es otra vez lo mismo, es decir, que se especule con planes urbanísticos ligados a un supuesto desarrollo empresarial y cultural, que solo se ofrezcan empleos de corta duración y en precario, que la ciudad se endeude, que los espectáculos sean mediocres y los proyectos no tengan continuidad, y que a la vuelta de unos meses estemos en las mismas, mejor nos quedamos como estamos.”

A paritr de textos extraidos de quecultura.blogspot.com, Nobleza Baturra y SoliloKio

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